Reseña Joker: La evolución del villano

Crítica
Publicado: 22 Junio 2020
Escrito por Yuri Ortiz

La visión introspectiva del abyecto

Su título originalmente en inglés Joker y Guasón para Hispanoamérica, nos adentra una vez más en el universo de DC comics, desde una perspectiva algo diferente esta vez, presentándonos una historia que sale de páginas como la novela gráfica Batman: The Killing Joke  y otros cómics para convertirse en algo más realista. Joaquin Phoenix protagoniza a Arthur un personaje principal que poco a poco será convertido en el Joker que nunca antes hemos visto, junto a la participación de Robert De Niro, Zazie Beetz y Frances Conroy, entre otros, nos muestran el origen, nunca antes visto, de este memorable antihéroe, ahora un poco más humano y psicológicamente más quebrado. Conociendo la trayectoria de Todd Phillips como director, no era una sorpresa que este filme sé catalogara como clasificación R, dado sus temas de armas, violencia y conflictos tratados en diferentes escenas, pero sí sorprendió a algunos que superara ‘Deadpool’ en la taquilla, dejando a la película en un merecido puesto como “la película con clasificación R más taquillera de la historia”.

Adentrándonos un poco más en el argumento de la película, este empieza con Arthur quien se encuentra en la memorable ciudad Gótica, un nido de serpientes, él es un desastre y las personas también, una sociedad en decadencia, sin valores ni moral, en donde la familia Wayne se convierte en el mejor ejemplo de la diferencia que hay entre las clases sociales, representando así la aristocracia e injusticia. El guion escrito por Todd Phillips y Scott Silver, junto a la dirección y actuación de Joaquin Phoenix, son la mezcla perfecta para darnos como resultado el origen de un Joker que invita a unirse a los rebeldes y oprimidos de la ciudad Gótica, a una nueva era, donde Batman aún no existe. Esto solo puede provocar que el mundo arda con los actos de Arthur.

El Joker refleja su resignación mientras se maquilla

La cinta está llena de pequeños detalles y escenas ambiguas que te hacen dudar sobre qué pasa o no en realidad, nos lleva a empatizar, sufrir y reír con el personaje, pero también nos adentra en un conflicto interno tras otro, permitiendo que nos identifiquemos con las escenas más realistas respecto a la sociedad, o las personas, junto a una dosis de escenas difíciles de ver por su carga emocional y violencia, o en contraposición, por sus perturbadoras y conflictivas secuencias que provocan reacciones difíciles de procesar. En ningún momento la película te prepara para las risas, esa risa, perturbadora, graciosa, incomoda e inesperada nos adentra en escenas oscuras, psicológicas, tristes y problemáticas, este filme es todo un desafío de ver, puede convertirse en una película digna de odiar, o amar y volver a ver para entender mejor que sucedió en realidad, dependiendo de la experiencia que te lleves al final.

A pesar de estar en el universo de DC, rompe con todos los paradigmas de superhéroes y junto a una buena banda sonora acompañada por Hildur Guðnadóttir, una destacable dirección de arte, paleta de colores que nos lleva a entender los estados de ánimo como la ansiedad o depresión que sufre nuestro protagonista, los acercamientos de cámara que te invitan a sostener la mirada en los momentos de inestabilidad mental, se complementan con el vestuario ambientado, sin dejar de lado los rasgos más característicos del joker que todos reconocemos, como su chaqueta, maquillaje y pelo, en conjunto logran envolver a la audiencia en los momentos de tensión, manteniéndote al borde de la silla y aturdirte en los momentos psicológicos, por no saber cómo reaccionar o asimilar las escenas de tensión, y la risa, mantienen así de un acto al otro la atención durante los 122 minutos que dura la cinta.

joaquin phoenix hace del joker una obra de arte

Joaquin Phoenix logra una actuación única con este personaje. Su transformación física es dolorosa de ver, pues hay varias escenas sin camisa y los actos psicológicos son incomodos de presenciar, como lo es la risa ya mencionada, que junto al maquillaje realizado por el mismo en varias escenas y un vestuario muy bien pensado, más bien acorde a la década de los 70, dejan ver al característico Joker. Al mismo tiempo, presenciamos a un antagonista poderoso que no hemos visto antes y aunque sabes a donde te dirige la trama, quieres que todo se detenga, pero mientras lo piensas, los personajes a su alrededor lo empujan a convertirse en quien realmente debe ser. Como resultado la audiencia se agobia, aun así tiene momentos de risas bien ganadas, e historias sueltas en las que no se profundiza, una agilidad de narración que te lleva a través de toda la vida de Arthur, dejando ver momentos importantes que pasan fugazmente y no se solucionan del todo. Pero dando algunas pistas sin decir mucho sobre las raíces de sus sueños, traumas y decepciones, se puede decir que la película es todo un logro estético, y una experiencia insuperable cuya conclusión será única.

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