Endgame: El Tiempo de los [Súper] Héroes

Crítica
Publicado: 23 Junio 2020
Escrito por Arturo Garibay

VENGADORES: ENDGAME
(Avengers Endgame)
Dir. Anthony Russo & Joe Russo

El género de superhéroes: tan amado como vilipendiado. Allende lo que piensan sus detractores (que si es infantiloide, que si carece de sustancia…) lo cierto es que ya son muchas las películas del género que han logrado dejar su huella no solo en lo cinematográfico, sino en el acervo de la cultura popular. Vengadores: Endgame (2019) es una de esas historias.

Suelo decir que uno siempre recordará el momento en que vio por primera vez Vengadores: Infinity War (2018) y Vengadores: Endgame. Ambas me hicieron abrir los ojos y cubrir mi boca con azoro y con maravilla, como me ocurría cuando era un crío. Las dos son eventos indelebles no solo para las películas de su género sino para todo el cine popular. Tienen finales estrujantes, nos envuelven en su espíritu conclusivo y sintetizan el legado de un relato cuya construcción tomó diez años y una veintena de películas, entre filmes individuales y corales.

Pero, por encima de todo, tienen momentos cinematográficos de esos que marcan generaciones, no por su hechura o pericia fílmica, que sí que la hay, sino por el lazo que el espectador ha forjado ya con los personajes, a los que identifica como propios y cercanos.

Ambas películas no solo ponen el punto final de una saga o forman un tándem argumental muy concreto, sino que también están emparentadas “filosóficamente”. Tanto en Endgame como en Infinity War se establecen preguntas sobre la muerte y/o la ausencia del héroe, sobre el fin del status quo, sobre la erosión del narcisismo de los elegidos, sobre el valor del sacrificio y sobre la catarsis colectiva.

El chasquido de Thanos

Tras los acontecimientos de la “Guerra del Infinito” (aquí no aplica la preocupación por el spoiler… ¿o dónde has vivido últimamente, abajo de una roca?), nos encontramos a los héroes que sobrevivieron al chasquido de Thanos tratando se sobrellevar su “nueva normalidad”, cosa que hoy en día nos puede llevar a pensar en lo cercanas que son la ficción y la realidad. Hasta da un poco de miedo.

Los héroes más poderosos de la tierra forman un nuevo frente común pues ha surgido una alternativa que podría permitirles deshacer lo que su enemigo, con total convencimiento, ha hecho: usar las Gemas del Infinito para eliminar a la mitad de la población. Entonces los héroes se emplazan para saltar al vacío de la misma forma en que un animal acorralado lo hace, pensando que no tiene ya más que perder. Y es así que Endgame revela su verdadera naturaleza: la de ser una película de viaje en el tiempo, con una sólida cuota de ciencia ficción, acción y aventura.

Recuperar las gemas y restaurar el universo diezmado se convierten en los MacGuffins de los Russo. Porque, como ya lo dijimos, la historia va de algo más: ¿qué hace el héroe cuando ha visto su ego derrumbarse al afrontar la derrota total? ¿Iniciar una nueva crónica o afrontar el sacrificio definitivo? ¿Por qué la decisión de Thanos (sé que muchos sienten afinidad con él) en pos de lo que él considera favorable para el bienestar cósmico ha de ser puesta en entredicho? ¿Es porque contraviene (o niega) el deseo popular y/o la existencia del otro? ¿Thanos es insensible a la otredad?

Lo dicho: Endgame está plagada de preguntas sin respuestas sencillas.

Vengadores Endgame: el elenco de superhéroes

Con un elenco pasmoso que reúne al panteón del Universo Cinematográfico Marvel (UCM) a la fecha, Vengadores: Endgame se las arregla además para crear un relato bastante equilibrado, donde cada pieza tiene su lugar y su valor. Sin embargo, sabemos que al tratarse de una pieza conclusiva para la primera gran saga del UCM, los Vengadores originales han de tener un peso crucial en la trama y han de pagar los costos más altos.

Lo anterior nos lleva a lo impensable: la ruptura de la Trinidad, algo que para la cultura occidental es ciertamente convulsivo, aunque se trate de personajes de historieta. Solo nos queda estar atentos al recurso que Marvel utilizará para rellenar la ausencia de esa triada que daba cohesión y fe a su santoral fílmico.

El cine de superhéroes, ¿pueril e inane?, es un signo de nuestros tiempos. O un síntoma, si así se prefiere. Quizá la distancia que hay entre nosotros y ese corpus fílmico no sea suficiente aún para tasarlo con justicia y saber lo que representa, pero me parece que sí que hay algo más que la pura mercadotecnia: por algo ha estallado como lo ha hecho. Y ese algo está enclavado en las cosas que nos han ido sucediendo como sociedad desde finales del siglo pasado, en el tufo aciago del día a día, en la desazón cotidiana y, por supuesto, en la esperanza de que todo puede ser salvado incluso tras la derrota “definitiva”… cierto o no.

Vengadores: Endgame es, por último, un regalo total y absoluto para los fanáticos y para el público en general. Se siente como una merecida recompensa tras todos estos años y todas estas películas. Como espectadores, nos deja una sensación de victoria, como si hubiésemos corrido una larga maratón y cruzado la meta. Y, ¿sabes qué? Lo que hay ahí es totalmente satisfactorio. No solo te mantiene atrapado, al final se te queda en el corazón. La carrera fue tan larga, que el mérito es nuestro.

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