¿Es Dios enemigo del amor?

Crítica
Publicado: 19 Abril 2020
Escrito por Jorge Rodríguez Patiño

Dickinson: audacia guay vs. imprecisión histórica

Quizás el aspecto más relevante de Dickinson es que no se trata de una serie que cuente la historia con rigor histórico. Por el contrario, el producto se toma bastantes libertades, no solo en cuanto a los acontecimientos sino en cuanto a las costumbres de la época en la que transcurre. De esta manera, vemos ciertas palabras y actitudes que no son propios del periodo sino que pertenecen a nuestra modernidad.

Desde luego, esta licencia no es algo nuevo en el medio cinematográfico. En el caso específico de la serie, el propósito parece ser acercar a un público joven a la obra de esta magnífica poeta, lo que, en principio, no tiene nada de malo. Por supuesto, habrá quien crea que el tergiversar la historia no tiene justificación. Y quizás tengan razón, aunque no estoy seguro de qué tan importante sea esto, toda vez que la serie no está dirigida a ellos. Discutir sobre la precisión histórica de una serie que presenta un carruaje fantasma y tiene como personaje a La Muerte (Wiz Khalifa) me parece un tanto ocioso.

Más relevante me parece meditar acerca de cómo la serie representa a su personaje principal. La serie se promueve bajo la frase publicitaria «si las reglas son injustas, rómpelas». A primera vista es evidente que se trata de uno de tantos intentos de meter con calzador el tema del empoderamiento femenino. No obstante, en este caso, el resultado no es catastrófico ni artificial como pudiera esperarse.

Por el contrario, la serie permite conocer aspectos de una vida de la que poco se sabe. Es interesante cómo ciertos rumores y vagas interpretaciones cobran vida en la pantalla y se vuelven relevantes para el argumento. Así, aprendemos acerca del probable romance entre Emily (Hailee Steinfeld) y su cuñada, Susan Huntington Gilbert (Ella Hunt) o con el asistente de su padre, Benjamin Franklin Newton (Matt Lauria). Ambos representan, en la vida real, figuras bastante importantes para la escritora.

Serie Dickinson pose de sus componentes

Por otro lado, es importante destacar que el personaje protagónico no es en nada parecido a Emily Dickinson, pero, paradójicamente, representa muy bien la esencia de su poesía.

En efecto, la obra de la poeta no solo es mórbida e inquietante, también es ingeniosa, divertida y bastante irónica. Es una poesía que, si bien no rompe las reglas, las dobla de tal forma que requiere un género en si mismo para poder ser clasificada. Con un estilo poco convencional para la época en la que vivía, una de las teorías más populares es que la artista se resistió a retocar su poesía —temática y formalmente— para hacerla más accesible al público, por miedo a que, durante el proceso, se perdiera su particular estilo.

escena de la serie Dickinson

Al respecto, Charles Wasdworth —uno de los presuntos intereses románticos de Dickinson y a quien sin duda veremos en la segunda temporada si ésta llega a realizarse— dijo lo siguiente:

«Ella [Dickinson] obra sobre la poesía de una forma sin reglas, no sigue un método de escritura poética. ¡No! A ella, eso poco le interesa y con ello demuestra que la poesía debe escribirse de acuerdo a la personalidad del individuo y no siguiendo obligados diagramas de versos y rimas. El que maneje y disponga de tales talentos y lo quiera llevar a cabo, que lo haga; pero, si existe alguien en este orbe del universo que desee romperlas —y me refiero a descuartizar las típicas y lógicas reglas de la composición—, que también lo haga; después de todo, uno escribe para sí mismo no para el ego cultural de los demás».[1]

Otro aspecto relevante de la serie es la interpretación que hace del entorno familiar de la poeta. En su ensayo God the Father: Emily Dickinson, Psychoanalysis and the Paternal Relationship, la investigadora Emily Williams expone lo siguiente:

«Uno de los temas más complejos de su poesía y también en su vida es su percepción de la religión, particularmente su relación con una figura de deidad que aparece en muchos de sus poemas. La actitud de Dickinson hacia las religiones sistematizadas suele ser bastante negativa y ha habido mucha discusión sobre por qué. Sin embargo, si uno aborda el tema con un enfoque más psicoanalítico, no solo emerge una poeta con un alma rebelde que desea rechazar las convenciones socialmente aceptadas de adoración a Dios, sino también una mujer que, debido a una relación tensa con el padre, parece haber asociado negativamente al Dios de su educación calvinista con un resentimiento inconsciente hacia el patriarcado que aquel representa y el papel que desempeñó —o más bien, no desempeñó— en su vida. ¿Podría la guerra inconsciente contra su propio padre devenir en esta percepción tan negativa del Dios cristiano?».[2]

Si bien la dinámica familiar de los Dickinson —con la autoridad tiránica del padre incluida— no era ajena a las costumbres de la época, lo cierto es que causa un impacto perdurable en la escritora. Según se sabe, su padre la aterrorizaba a tal extremo que le era imposible realizar cualquier actividad por miedo a producir su ira.

Bajo esta perspectiva, resulta aún más significativa la frase que la poeta escribe luego de que la tuberculosis arrebatara la vida de Benjamin Franklin Newton, con quien se dice que sostuvo una relación romántica que su padre prohibía. «¿Es Dios enemigo del amor?», pregunta Dickinson. Sin duda, un asunto que invita a la reflexión.

Serie Dickinson el amor

En la serie, la relación de Emily con su padre (Toby Huss) es un tanto distinta. Ciertamente, la autoridad del padre es tiránica y arbitraria, pero además sugiere un vínculo incestuoso que aunque no llega a concretarse, provoca en buena medida la angustia de la escritora, misma que la hace tocar el tema de la muerte constantemente. En la serie, el padre de Emily se acuesta en su cama, le construye un invernadero para demostrarle su amor por ella y rechaza celosamente a todos sus pretendientes.

Por otro lado, está esa madre (Jane Krakowski) rígida y distante —muerta por dentro, como Emily la describe en algún momento—. Ambos padres influyen, sin duda, en el carácter de su poesía. Al menos, es una interpretación que hace la serie y resulta muy plausible. 

Indudablemente, Dickinson es anacrónica y excesiva, pero también es perspicaz. Logra tocar temas actuales, como la rebeldía, las convenciones sexuales y sociales, y la violencia de género de una forma tan natural que se siente auténtica.

De cierta forma, se trata de una serie que celebra una faceta de Emily Dickinson, mostrándola audaz, feroz y guay, en contraposición a esa representación tan popular que se hace de ella como una reclusa virginal, tímida y antisocial. Una fórmula que atraerá a más de uno y le abrirá las puertas a su poesía. Ojalá sea así.


[1] Letters from a Friend -Vol I- (Massachusetts 1856)

[2] Emily Williams. God the Father: Emily Dickinson, Psychoanalysis and the Paternal Relationship. Disponible en inglés en: https://voegelinview.com/god-the-father-emily-dickinson-psychoanalysis-and-the-paternal-relationship/

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