Crítica de Rocketman: El viaje en cohete de Elton John

Crítica
Publicado: 30 Julio 2020
Escrito por Arturo Garibay

ROCKETMAN
(Rocketman)
Dir. Dexter Fletcher

El siglo XXI nos ha dado ya un puñado de grandes musicales cinematográficos. Y Rocketman es uno de los mejores. Hiperbólicamente pop, así como el cancionero del icónico e indeleble Elton John, Rocketman es una pieza rotunda del cine del rock. Lo que a Bohemian Rhapsody le sobra en complacencia masiva y contundencia popular, Rocketman lo invierte en mucha propuesta cinematográfica.

El filme protagonizado por Taron Egerton es colorido, trepidante, emotivo y sumamente melódico, una biopic en toda regla, solo que filtrada por el caleidoscopio del pop más fulminante. El cancionero de Elton se vierte en una película que para volando frente a tus ojos como un cohete, se siente como un parpadeo: tiene la potencia de un concierto de rock y la extravagancia de un musical hecho y derecho.

la extrabagancia de Elton

Rocketman cuenta la historia de Elton John (Egerton) desde su infancia hasta la cúspide de su carrera. El relato nos muestra al niño que desea tocar el piano, que descubre sus talentos a temprana edad y cuyos caminos se cruzan con los de un compositor llamado Bernie Taupin (Jamie Bell) para dar vida a una relación profesional y de amistad de esas que duran para toda la vida. Pero el camino de Elton por la fama sinuosa no será sencillo: deberá afrontar los sinsabores del amor, los sablazos de la identidad, el dolor de reprimir los deseos, las bofetadas familiares y los retos inherentes a convertirte en una de las personas más famosas del mundo.

Como biopic rockera, es fantástica. Como película de maduración, es conmovedora. Y como musical, es un delirio, una carta de amor abierta que habla sobre cómo la música pop puede contar una vida… o todas las vidas.

No es la primera vez que el cine hecha una mirada al devenir y adicciones de una figura del rock. Por lo general, dichas películas pueden llegar a ser un tanto deprimentes y descorazonadoras. Nada peor que ver la parte más rastrera de un tótem. Nada peor que ver a alguien alcanzar la cima para luego desplomarse como una masa inerte, sin esperanza a pesar de tener al mundo en sus manos. Y es que la desmitificación puede ser difícil para los fans más acendrados. Quizás por ello, Bohemian Rhapsody tiene una textura tan noble: mejor dejar que Freddy siga [tan] inmaculado [como sea posible].

Asi es la vida de Elton John

Me disculpo por usar de nuevo el caso de la película sobre Mercury pero a final de cuentas es el ejemplo más reciente de un largometraje rockero y emplazado en una liga similar. Lo que pasa es que el contraste entre ambos (tan recientes) es muy interesante: en Rocketman no hay urgencia por preservar la imagen de Elton. Cuando es un pusilánime, se le muestra como tal; cuando es un adicto, cuando triunfa en la música pero fracasa en todo lo demás, lo vemos así, oscilar entre la gloria y la debacle; la película hace un retrato honesto del ídolo, con sus cosas maravillosas y despreciables conviviendo en un mismo mito del pop. Que la película haga esto desde la extravagancia es quizá el gran acierto de Dexter Fletcher como director.

Otra cosa que el cineasta manipula sabiamente es el cancionero de Elton John. Más que apostar por la cronología, se sirve con la cuchara grande para encontrar la mejor posición dramática de cada canción. Qué más da qué canción vino primero y cuál después si la película está logrando servir su gran retrato impresionista-musical del personaje.

Es así que “Rocketman” se convierte en la canción del punto de quiebre, que “I’m Still Standing” es el tema de la luz al final del túnel, que “Tiny Dancer” es el tema de la caída ante el amor, que “Your Song” es la canción de la amistad incontestable e irrompible… en fin.

Aunado al cancionero, la película hace un sólido trabajo recreando los periodos estéticos de Elton John y asociándolo a etapas concretas de la narración. La plástica de Elton John funciona como una cama elástica que continuamente impulsa a la película a nuevas alturas dramáticas. Lo plástico, lo musical y lo interpretativo conviven con soltura en esta pieza llena de estridencia, lentejuelas y emociones francas.

rocketman actuacion en el filme

Taron Egerton encarna de manera fulminante, con apropiación total, a Elton John. Ya hace un par de años Egerton había cantado una canción de Elton para una película animada. Huelga decir que el propio Taron se ha encargado de enterrar aquella buena ejecución vocal, porque Rocketman es un triunfo rotundo: la muestra de que Taron es un actor con potencia y totalidad. Interpretativamente (con la cara, con el cuerpo y con la voz), Egerton firma una de las mejores actuaciones de su carrera. Así de grande es lo que logra en pantalla. El reencuentro entre Fletcher y Egerton tras la sólida Eddie the Eagle ha rendido los mejores frutos.

Rocketman es una recomendación entera, un verdadero carnaval que derrocha estilo visual y una banda sonora que te hará mover los pies, tararear inadvertidamente y darte cuenta que desde siempre has amado a Elton, que él siempre ha estado ahí y que su cancionero nunca te dejará solo.

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