El que no debe ser nombrado

Análisis de películas
Publicado: 02 Junio 2020
Escrito por Jorge Rodríguez Patiño

Adaptando la obra de Alan Moore

Nacido en Northhampton, Inglaterra, en 1953, Alan Moore es uno de los mejores escritores de los últimos tiempos y uno de los responsables de cambiar para siempre la industria del cómic, llevándolo a niveles insospechados.

Gracias al trabajo de Alan Moore —y otros grandes como Frank Miller y Neil Gaiman—, los cómics dejaron de ser vistos como un producto para niños y adolescentes para ser considerados como verdaderas obras de arte, equiparables al cine o a la literatura. Watchmen, por ejemplo —probablemente su obra más conocida—, se convirtió en la primera miniserie de cómics en conseguir el Premio Hugo, galardón hasta entonces otorgado únicamente a obras literarias de ciencia ficción y fantasía.

Por su gran talento, el trabajo de Alan Moore se volvió cada vez más popular, pero esto le hizo desarrollar una aversión al corporativismo y a la fama. Como él mismo lo explica:

«Nunca quise ser una celebridad y no estoy conforme con esa categoría. Después de todo, las celebridades son parte de una industria, son como una especie de cosecha. Los magnates como Rupert Murdoch o la gente que dirige las grandes cadenas necesitan de un flujo constante de celebridades para llenar espacios y columnas en sus revistas, y como las celebridades tienden a consumirse rápidamente, deben de crear nuevas de forma continua. Honestamente, me rehúso a ser parte de ese proceso».

Anarquista, misántropo y autoproclamado Mago del Caos, Alan Moore es un hombre congruente con sus ideales y, al igual que Rorschach —su personaje de Watchmen—, es incapaz de conceder cuando de principios se trata. Esto le ha llevado a rechazar cualquier ganancia asociada con las adaptaciones de su obra e incluso ha pedido expresamente que su nombre no figure en los créditos.

Rorschach watchmen

Lo anterior no se limita únicamente al ámbito cinematográfico. En ciertos casos, Alan Moore ha pedido que se retire su autoría de muchas reimpresiones de su trabajo en Marvel  y en Miracleman —originalmente llamado Marvelman— o que al menos se remplace por el seudónimo «The original writer».

Por supuesto, su aversión a la voracidad capitalista de la industria también le ha llevado a desmarcarse de todo producto comercial asociado a su obra, siendo el caso más célebre la máscara de Guy Fawkes que usa su personaje de V for Vendetta.

Dicha máscara se ha vuelto, en los últimos años, un símbolo de rebelión tan eficaz que incluso su comercialización ha sido prohibida en varios países. «Pero no quiero que se me dé crédito por ello —insiste Moore— Son los manifestantes quienes están haciendo el trabajo».

Por otro lado, el mago de Northhampton está consciente de la relevancia que ha cobrado su obra:

«Cuando me encontraba escribiendo V for Vendetta pensé: "¿Acaso no sería estupendo que esas ideas tuvieran un verdadero impacto en la sociedad?". Así que cuando comienzas a ver que esa fantasía se introduce en el mundo normal… Es curioso ver cómo un personaje que creé hace más de treinta años ha logrado trascender el reino de la ficción.

»[la máscara] convierte las protestas en puestas en escena.. es muy operística; crea una sensación de romance y drama».

No obstante, Moore no se deja engañar por este aparente éxito. Por el contrario, está consciente de la ironía que surge de la comercialización de las máscaras, ya que, por un lado, están los manifestantes, quienes, para adquirirlas, terminan otorgándole ganancias millonarias a una megacorporación capitalista; por el otro, esta misma corporación —Time Warner— termina generando ganancias de una actividad con la que no desea verse asociada bajo ningún motivo.

v de vendetta

«Encuentro cómico el predicamento de Time Warner. Para ellos, sin duda es algo bochornoso ser una corporación que obtiene ganancias a partir de protestas anti-corporaciones. No es nada con lo que ellos quieran estar relacionados. Pero lo cierto es que no les gusta perder dinero: su voracidad les obliga a ir en contra de todos sus instintos. La verdad es que lo encuentro más divertido que molesto».

Estas y muchas otras razones hacen de Alan Moore un artista íntegro y verdaderamente complejo. Su obra es tan importante que no resulta un misterio el deseo de Hollywood por adaptarla. No obstante, a diferencia de otros autores como Neil Gaiman, Garth Ennis o Mark Millar, su obra no ha sido llevada a la pantalla con éxito. Después de todo, como él mismo confiesa, su trabajo está diseñado para ser imposible de filmar.  

«Eso fue lo que tuve que explicarle a Terry Gilliam cuando fue elegido, originalmente, para dirigir Watchmen».

Para Alan Moore, las similitudes entre el cine y la historieta son evidentes. No obstante, a él siempre le ha interesado hacer trascender el lenguaje de la historieta, tratando de crear historias que solo pudieran narrarse mediante este medio.

«Un buen escritor de cómics que domine el lenguaje cinematográfico, a lo más que puede llegar es a hacer películas que no se mueven, fotogramas estáticos. Pero a mi siempre me ha interesado concentrarme en aquellas cosas que solo el cómic puede lograr.

»Considero innecesario adaptar una historia que funciona naturalmente bien en un medio a otro medio solo por capricho de Hollywood y para hacer dinero. ​

»Todas mis historias fueron escritas de modo que es imposible reproducirlas en términos cinematográficos, ¿por qué no dejarlas como cómics, que es como fueron pensadas? Y si de todas maneras quieren adaptarlas al cine, por favor, intenten hacer mejores películas que éstas con las que he sido maldecido hasta ahora».

El estilo narrativo de Moore se caracteriza, entre otras cosas, por colocar una gran cantidad de información en un solo panel, así como en yuxtaponer los diálogos a la imagen, dando amplitud a la narración.

A continuación, presentamos las adaptaciones que se han hecho de su trabajo como escritor de cómics. Espero que el presente artículo motive a más de uno a conocer su obra, la cual es verdaderamente fantástica.

Adaptaciones indirectas

CONSTANTINE

El personaje de John Constantine fue creado por Alan Moore y el dibujante Stephen Bissette mientras trabajaban en Swamp Thing. Hace su primera aparición relevante en la saga American Gothic, la más extensa hasta el momento de la etapa Moore en dicho título.

En el cómic, John Constantine, necesita del monstruo del pantano para evitar que las fuerzas de la oscuridad se adueñen de la Tierra. Posteriormente, el personaje tuvo tanto éxito que se hizo merecedor de su propia serie: Hellblazer, la cual fue una de las primeras publicadas bajo el sello Vertigo, subsidiaria de DC para publicar historias enfocadas en lectores maduros.

Como dato curioso, Moore creó al personaje con la apariencia de Sting, después de que los artistas Bissette y el entintador John Totleben, fanáticos de The Police, le expresaran su deseo de dibujar un personaje que se pareciera al cantante.

constantine

Se han hecho varias adaptaciones del personaje, la más célebre, sin duda, es la cinta protagonizada por Keanu Reeves y dirigida por Francis Lawrence en el año 2005. Esta cinta adapta, de manera muy general,  algunos aspectos de la saga Hábitos Peligrosos, escrita por Garth Ennis.

Otra adaptación es la serie Constantine, producida por la cadena NBC y protagonizada por Matt Ryan. Aunque la serie fue cancelada en 2014, al final de su primer temporada, Ryan volvió a interpretar al personaje en el año 2017, esta vez en las series Arrow y Legends of Tomorrow.

SWAMP THING

En 1982, Wes Craven, —mejor conocido por sus series Nightmare on Elm Street y Scream— dirigió la primera adaptación fílmica de este personaje, creado por Len Wein y Bernie Wrightson.

SWAMP THING

Si bien esta versión fílmica nada tiene que ver con la obra de Moore, su secuela, El regreso del Hombre del Pantano (The Return of Swamp Thing, Jim Wynorski, Estados Unidos. 1989) se basa —muy libremente—  en la primera saga escrita por Moore. Lamentablemente, se trata de una adaptación terrible.

Así mismo, en 2019 se estrenó Swamp Thing, serie producida por James Wan, que toma algunos elementos de la obra de Moore, pero que fue cancelada luego de su estreno.

JOKER (2019)

A estas alturas, no es ningún secreto que Todd Phillips tomó como fuente de inspiración una de las obras más importantes del Joker, la cual fue escrita por Alan Moore. Nos referimos, por supuesto, a The Killing Joke.

Todd Phillips Joker 2019

Si bien no se trata de una adaptación directa, la obra de Moore es tan relevante en la mitología del hombre murciélago que una adaptación fiel resulta obligatoria.

Animación

BATMAN: THE KILLING JOKE (2016)

Una de los aspectos más relevantes de esta versión es que logra reunir los talentos de Kevin Conroy y a Mark Hamill —como las voces de Batman y Joker, respectivamente—  luego de varios años.

batman the killing joke

La cinta fue dirigida por Sam Liu y aunque su lanzamiento estaba planeado directamente en video, el éxito fue tal que Warner y DC Entertainment decidieron hacer un estreno en salas de cine.

Aunque se trata de una adaptación relativamente fiel a la obra de Moore, la obra no deja de ser controvertida, específicamente por la representación que hace de Batgirl.

Adaptaciones fílmicas

DESDE EL INFIERNO (FROM HELL) -2001-

Dirigida por los Hermanos Hughes, la cinta adapta la novela gráfica del mismo nombre, en la cual, el Detective Frederick Abberline intenta resolver los crímenes cometidos por Jack el Destripador.

Uno de los aspectos más relevantes de la obra original es que sugiere que los asesinatos del destripador no son obra de un asesino serial, sino más bien el resultado de una conspiración masónica y real para encubrir el nacimiento de un hijo legítimo del príncipe Alberto. Al respecto, Moore afirma que no suscribe esta hipótesis, pero que lo consideró un interesante punto de partida para narrar la historia.

desde el infierno

Sobre la adaptación, se sabe que el escritor quedó inconforme, principalmente por la interpretación que hizo Johnny Depp del detective Abberline.

«La primera película que hicieron de mi obra fue From Hell, una adaptación de la historia de Jack el Destripador en la que cambiaron a mi tosco agente de policía de Dorset por un Johnny Depp con aspecto de dandi y bebedor de absenta.

»En principio, yo estaba conforme con aceptar el dinero que me ofrecían por adaptar mi obra. Pero eventualmente decidí negarme a aceptar el dinero y comencé a pedir que mi nombre se quitara de las películas, así no tenía que seguir soportando la humillación de ver mi trabajo convertido en una farsa».

LEAGUE OF THE EXTRAORDINARY GENTLEMEN (2003)

Dos años después, el director de Blade, Stephen Norrington, adaptaría otra obra de Alan Moore. En esta ocasión se trató de La liga de los hombres extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen, Estados Unidos, 2003).

La obra de Moore relata las aventuras de un grupo de personajes literarios —Mina Harker, el Capitán Nemo, el Dr. Jekyll, Allan Quatermain y el Hombre Invisible—, quienes son reclutados por el Imperio Británico como agentes secretos.

The League of Extraordinary Gentlemen

La cinta es desafortunada en todos los aspectos y se dice que era el empujón que Sean Connery necesitaba para retirarse definitivamente. Sobre ella, Moore expresó lo siguiente:

«La siguiente película que hicieron [posterior a From Hell] fue la lamentable League of Extraordinary Gentlemen, que lo único similar que tenía a mi libro era el título».

V FOR VENDETTA (2005)

De todas las adaptaciones que se han hecho de la obra de Moore, esta es, probablemente, la que queda mejor parada.

Se trata de una adaptación propositiva, pero que no le falta respeto al material original. No obstante, se toma algunas libertades que si bien no afectan el argumento de la obra, lo alejan un poco en aspectos fundamentales, principalmente en la reflexión que hace Alan Moore sobre la anarquía y el fascismo.

Abiertamente anárquico y profundamente crítico, Alan Moore disecciona en V for Vendetta el ambiente político que se vivía en el Reino Unido durante la década de los ochenta, tomando como pretexto un mundo distópico, donde la población está constantemente vigilada por la más alta tecnología.

El Gobierno se divide en distintas secciones, cada una con una función específica: La Cabeza —el líder supremo—, El Ojo y el Oído —vigilancia—, La Nariz —investigación—, El Dedo —policía— y La Boca —propaganda—.

V, el personaje principal, es un revolucionario con ideas anarquistas, que viste con una máscara de Guy Fawkes para otorgar un aspecto melodramático a su campaña revolucionaria, y que tiene como propósitos vengarse de antiguos enemigos, derribar al estado fascista y convencer a la gente de que abandone el fascismo en favor de la anarquía.

escena de v de vendetta

La principal diferencia entre la novela gráfica y la cinta es la forma de abordar el trasfondo político. Dirigida por James McTeigue a partir de una adaptación de las hermanas Wachowski, la cinta tiene referencias a la administración Bush. No obstante, a Moore le parece una adaptación muy poco acertada. En sus palabras:

«[La obra] ha sido reescrita como una parábola de la era de Bush por personas que son demasiado cobardes como para hacer una sátira política de su propio país. La película, así, no es mas que el sueño mojado de ciertos liberales estadounidenses que están abiertamente en contra de un estado dirigido por neoconservadores, pero no es, para nada, de lo que se trata mi cómic. V for Vendetta habla del fascismo, de la anarquía. En pocas palabras, habla de Inglaterra».

En el personal, considero que la adaptación fílmica no es mala. Simplemente es distinta a la obra de Moore. Por supuesto, tiene algunos aspectos en su contra: por un lado, el personaje de Evey, a diferencia de la novela gráfica, es despojada de propósito y motivación. Por el otro, el principal villano se vuelve un cliché unidimensional.

No obstante, el filme especula con ciertas ideas que, en estos tiempos de coronavirus, resultan de lo más oportunos para los amantes de las terías de conspiración: un gobierno que lanza un virus letal contra su propio país, con el único propósito de afianzar su poder y establecer un estado fascista, capitalizando la muerte de los más vulnerables y aprovechando el confinamiento de la población que permanece asustada e impotente. Aunque el argumento apunta directamente a George W. Bush y a su participación en el atentado a las Torre Gemelas, es inquietante lo actual que sigue resultando.

John Hurt en su actuacion del filme V de Vendetta

Además, cuenta con un gran reparto. Desde la genial interpretación de Hugo Weaving como V, hasta el estupendo trabajo que hacen otros grandes como Stephen Fry, Rupert Graves, Stephen Rea y el siempre formidable John Hurt. De hecho, la inclusión de este último es uno de las mayores genialidades del filme, no solo por su enorme talento, sino por la forma en que es representado: Hurt interpreta a Adam Sutler, el líder supremo, cuyo rostro siempre aparece en una pantalla gigante, en una referencia directa a 1984. Lo interesante es que el propio Hurt interpretó, paradójicamente, a Winston en la adaptación fílmica de la novela de Orwell, dirigida por Michael Radford y fotografiada por un muy joven Roger Deakins.

WATCHMEN

Mucho se ha escrito sobre Watchmen, una de las obras seminales del género de superhéroes. En palabras de Moore, el proyecto surge del sombrío paisaje político que atravesaba el mundo en los años ochenta, mientras la Guerra Fría alcanzaba su punto más álgido y la destrucción nuclear parecía, repentinamente, una posibilidad real.

«Watchmen utiliza los clichés del formato superheróico como pretexto para profundizar en las nociones del poder y la responsabilidad, en un mundo que era cada vez más complejo. Tratamos a estos personajes ridículamente poderosos más como humanos que como superhéroes, utilizándolos como símbolos de diferentes puntos de vista».

Uno de los aspectos más notables de Watchmen es que el mundo que describe no se basa necesariamente en las reglas de causa y efecto, sino que plantea un universo complejo donde la coincidencia es un aspecto fundamental, pues da lugar a ciertas conexiones que se sincronizan y dan forma a los eventos.

Para Moore, fue esta propuesta narrativa la que más resonó en el público: «De pronto, la gente se daba cuenta que su visión del mundo no se adecuaba a la complejidad del mundo real, este mundo sombrío y aterrador en el que nos sumergíamos cada vez más. Watchmen ofrecía, pues, la posibilidad de percibir el mundo como algo que tenía sentido: todo estaba conectado, y las interacciones y relaciones que surgían en este universo tenían sentido, un propósito».

universo watchmen

El mayor problema que tiene la versión fílmica de Watchmen (Zack Snyder, Estados Unidos, 2009) es, con toda certeza, su director. Snyder ofrece una versión bastante timorata de la obra de Alan Moore. Se esfuerza tanto por hacer una adaptación que haga justicia al cómic, que su obra se siente como el fanmade de un director amateur.

En ningún momento, el realizador logra captar el tono preciso de la obra y se conforma con una fotografía colmada de ajustes preestablecidos para dar un aspecto sombrío.  Sin embargo, el aspecto visual es más una distracción para ocultar las carencias en la realización. Si analizamos la película con detenimiento, encontraremos que los actores se limitan a repetir movimientos y diálogos del cómic, pero tratan de reproducir tan fidedignamente cada viñeta que las perspectivas resultan demasiado forzadas y la puesta en escena se siente acartonada.

Así mismo, el hecho de que los movimientos de cámara repitan las viñetas de la historieta nos hace preguntarnos cuál es el sentido de haberla filmado en primer lugar, ya que termina sintiéndose como un storyboard en live action. Lo que es más, un año antes, DC Entertainment ya había producido un proyecto un tanto más interesante, llamado Watchmen: Motion Comic, el cual daba vida a las geniales ilustraciones de Dave Gibbons.

A pesar del entusiasmo de Snyder, la obra de Moore es profundamente filosófica y ciertamente imposible de adaptar de forma textual, es decir, cuadro por cuadro. De ahí que, narrativamente hablando, el filme se sienta confuso y atestado de detalles para alguien que no está familiarizado con el cómic. El resultado es que la cinta termina siendo un ejercicio ocioso, un proyecto solo para fanáticos, quienes sin duda se entusiasman al ver muchos de los geniales cuadros de Gibbons cobrar vida, pero que carece de propuesta creativa.

Por si fuera poco, la banda sonora es detestable: Nena y sus 99 globos, la danza de las valkirias —referencia a Apocalipsis now, por supuesto—, Simon y Garfunkel, KC and the sunshine band y My Chemical Romance haciendo un cover de Bob Dylan nos dan una idea de lo alejado que está Snyder de la obra de Alan Moore, en donde la música juega un papel fundamental.

En lo personal, lo que me resulta imperdonable es la forma en que Snyder aborda el número 4 de la historieta, titulado Watchmaker. Dicho capítulo es, sin lugar a dudas, uno de los mejores cómics que jamás se hayan escrito y, tristemente, en la adaptación fílmica termina hecho trizas por la torpeza del realizador.

Por otro lado, el 20 de noviembre, la cadena HBO estrenó una serie basada en la obra de Moore y Gibbons, la cual tienen lugar treinta y cuatro años después de los eventos que ocurren en el cómic. En otro artículo hacemos una revisión profunda de esta serie.

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