Hunters: Somos los putos villanos [SPOILER]

Análisis de películas
Publicado: 17 Mayo 2020
Escrito por Jorge Rodríguez Patiño

ADVERTENCIA SPOILER: Se hace referencia a partes argumentales de la serie y al final del artículo se revela una parte importante del final.

Hunters y la discriminación positiva

La serie comienza con tres chicos saliendo del cine, luego de una función de Star Wars. Sherman `Cheeks´ Johnson (Henry Hunter Hall) se queja de que la representación de Darth Vader contribuye al estereotipo del «negro malvado».

¿Por qué diablos Darth Vader tiene que ser negro?

Arthur `Bootyhole´ McGuigan (Caleb Emery) le responde que Vader no es negro, sino «un Señor Oscuro».

El tipo tiene un traje negro y una máscara negra. Según sé, James Earl Jones es negro, de eso no hay duda.
Siempre somos los putos villanos, tio.

El diálogo, aunque a simple vista parece casual, motivado únicamente por la película que acaban de presenciar, en realidad sirve para establecer el argumento de la serie.

Las apariencias engañan. Detrás de la máscara atemorizante de Vader hay una ideología —acaso más atemorizante— que le motiva a actuar.

hunters escena en el cine

Jonah Heidelbaum (Logan Lerman) lo expone de la siguiente manera:

Vader no se levanta todos los días buscando destruir la galaxia. Se levanta cada mañana creyendo que necesita salvarla.

Se trata de una reinterpretación de la filosofía de Baruch Spinoza, la cual nos dice, entre otras cosas, que nadie hace el mal en nombre del mal, sino siempre en nombre del bien, el cual es también su propio bien.

«No queremos las cosas porque son buenas, sino que son buenas porque las queremos».

A lo largo de la serie, Jonah reflexiona acerca de la naturaleza del bien y del mal. Aficionado a las historietas de superhéroes, suele recurrir a ellos como una brújula moral que le permita entender el mundo que le rodea y cómo funciona.

No obstante, el mundo es mucho mas complicado que el que presentan los cómics, tal y como se lo hace entender Meyer Offerman (Al Pacino), quien le explica que las fronteras del bien y del mal no siempre están bien definidas.

¿Por qué tienes eso metido en la cabeza? Lo has tenido toda tu vida. Lo has aprendido de tus historietas, donde hay héroes y villanos. Pero son héroes de tinta, no de sangre. Héroes de papel, no de carne y hueso. Fantasías. Anhelos. Son todas mentiras, Jonah. Dentro de ti hay un fuego que debes dejar salir.  Estás listo para saber cómo es ser un héroe en este mundo.

conversacion en la serie hunters entre Meyer Offerman y Jonah Heidelbaum

Es el momento en que pierde su inocencia cuando Jonah comienza a volverse un hombre. Pronto se da cuenta que hacer el bien no necesariamente significa hacer lo correcto y que la maldad puede anidar en el alma de cualquier hombre.

Hasta aquí, el planteamiento de Hunters es interesante. El problema radica en su ejecución y en la forma tan maniquea en que la serie nos presenta el conflicto.

Esto queda evidenciado en el interrogatorio que le hace la detective Millie Morris (Jerrika Hinton) a Jonah. En algún punto de dicho interrogatorio, el chico murmura para sí mismo: «¿Por que los buenos siempre tienen que hacer lo correcto?».

La detective le responde que el argumento debe leerse de forma distinta:

No es que los buenos siempre hagan lo correcto, sino que el hacer lo correcto es lo que les hace buenos.

El problema de esta afirmación es que no aclara qué es lo correcto. Comparativamente hablando, las reflexiones de Jonah acerca de Darth Vader son mucho más ricas e interesantes, porque plantean una ambigüedad moral.

Desde el inicio, Jonah se pregunta si es posible hacer el mal, creyendo que es el bien lo que se hace. En otras palabras: ¿Puede ser uno un villano sin darse cuenta de que lo es?

jonah enojado y agresivo

La serie, sin embargo, es incapaz de profundizar en ello, acaso temiendo que los nazis pudieran ser vistos como algo más que monstruos desalmados.

De esta manera,  los creadores parecen conformarse con una pregunta mucho más sencilla de responder: ¿Puede uno ser un villano sin que la sociedad se entere? Por «villano», por supuesto, nos referimos a «nazi».

Ahora bien, no es que los nazis no sean los monstruos que dicen que son. La historia da buena cuenta de ello. El problema es que, partiendo del argumento de Darth Vader, uno esperaría que se les mostrara de una forma mucho menos unidimensional. Acaso mostrándonos como ellos mismos son víctimas de su propia ideología y cuando cometen esos actos atroces creen realmente que están haciendo un bien.

Por supuesto, esto jamás ocurre. La serie decide mostrarnos a estos personajes como la encarnación del mal, por lo que todas sus acciones son malas en si mismas. En contraposición, cualquiera que intente detenerlos es, por consecuencia, bueno. Un héroe.

El argumento de Spinoza es remplazado, así, por un discurso maniqueo, donde los límites del bien y del mal están perfectamente definidos. Como en una historieta de superhéroes convencional.

Ya no se trata de reflexionar cuál es la naturaleza del mal, sino de representar la eterna lucha entre las fuerzas de la luz y de las tinieblas. ¿Acaso no aseguraba Meyer Offerman lo contrario, que el mundo era distinto al de las historietas?

Esta contradicción argumental se hace evidente en la secuencia donde Biff Simpson (Dylan Baker) se confronta con la detective Morris.

Durante el intercambio, el nazi encubierto dice lo siguiente:

Los estadounidenses se jactan de su inmigración, de su igualdad de derechos, de su Estatua de la Libertad. Sus masas cansadas, pobres y patéticas que ansían ser libres. ¿Y esa antorcha? Podrían metérsela por el trasero a la Estatua de la Libertad. Porque al final de cuentas, los estadounidenses son tan racistas como todos nosotros.

hunters Biff Simpson uno de los villanos

Aquí, nuevamente, la serie hace un planteamiento interesante por oportuno, ya que pone el dedo en la llaga en un tema que la sociedad norteamericana prefiere evadir. Para muestra, las más recientes elecciones presidenciales, las cuales tomaron por sorpresa a gran parte de los habitantes, quienes, en su ingenuidad, no logran concebir que el país sea mayoritariamente racista. Lo cierto es que esa fascinación morbosa que tienen los norteamericanos por Hitler no es para nada gratuita.

En Hunters, el argumento de que cada norteamericano puede ser un nazi en potencia es fascinante por atrevido. Es una reinterpretación de que la maldad reside en todos los hombres y cada uno de nosotros es capaz de cometer las peores atrocidades si las circunstancias nos orillan a ello. La historia de cómo Meyer Offerman se corrompe es un gran ejemplo. 

El problema radica en que la serie, una vez más, contradice su planteamiento al presentarnos personajes con una moralidad perfectamente definida: a saber, los judíos y los negros son siempre buenos, los nazis son siempre malignos.

Incluso, el discurso que hace Biff Simpson termina sugiriendo esto mismo. Luego de que Biff dice «al final de cuentas, los estadounidenses son tan racistas como todos nosotros», hace una pausa que aprovecha para observar detenidamente a la detective Morris —de raza negra—. Posteriormente, agrega:

Bueno, tal vez no usted.

El hecho de que infiera que la detective, por su raza, es incapaz de ser racista es una muestra de que la serie está demasiado inmersa en el discurso de la corrección política y la discriminación positiva.

Es la misma reflexión que hace Cheeks acerca de que los negros son siempre «los putos villanos», pero a la inversa.

Efectivamente, en la serie, no hay negros ni judíos que sean capaces de maldad. Por el contrario, todos sus actos están siempre justificados.

[OJO SPOILER DEL FINAL DE LA SERIE A CONTINUACIÓN]

Acaso el único personaje que presenta una dimensión profunda es Meyer Offerman. Lamentablemente, no cuenta, ya que al final de la serie descubrimos que en realidad no es un judío sino un nazi, reafirmando el argumento de que solo ellos son capaces de maldad.

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