Historias del Bucle: Los 80 que nunca fueron

Análisis de películas
Publicado: 26 Abril 2020
Escrito por Jorge Rodríguez Patiño

Nada nuevo bajo el sol

Solemos pensar que la ciencia ficción trata únicamente de avances tecnológicos, contactos con alienígenas, viajes en el tiempo y exploración de mundos fascinantes. No obstante, en la mejor ciencia ficción estos son solo recursos que nos permiten explorar el verdadero tema, el único relevante: la naturaleza humana.

Si bien Historias del Blucle no aporta nada nuevo al género, la forma en la que ha sido llevada a cabo la salva de ser una obra irrelevante.

Se trata de una reimaginación de temas comunes —paradojas espacio-temporales, intercambio de cuerpos, tiempo que se detiene, realidades paralelas, inteligencia artificial y demás tropos de la literatura y cine de ciencia ficción—, presentadas de una forma fresca y novedosa, y con una estética bastante atractiva, cortesía del artista sueco Simon Stålenhag.

En pocas palabras, un producto popular y exitoso enfundado en una nueva envoltura.

Lo cierto es que Historias del Loop (título en latinoamérica) representa muy bien al género. Es una muestra indiscutible de todo aquello que la ciencia ficción puede decirnos sobre la condición humana en un mundo tecnológico, poniendo énfasis en los dilemas éticos y las consecuencias que este entorno conlleva. En ese sentido, la serie se adentra en el mismo territorio filosófico de las grandes obras de ciencia ficción y aunque no se sumerge demasiado, no es superficial y sale bien librada. Por momentos, logra hacernos reflexionar y maravillarnos ante lo que vemos en pantalla.

tales from the loop

Como buena ciencia ficción, la serie nos plantea constantemente el conflicto del ser humano para resolver los problemas más elementales, a pesar de lo avanzado de su tecnología. Así, Russ (Jonathan Pryce) puede saber cuántas décadas vivirá Cole (Duncan Joiner), su nieto, pero no puede impedir su propia muerte. De la misma forma, May (Nicole Law) cuenta con la inteligencia suficiente para reparar un artefacto que le permita detener el tiempo, pero es incapaz de soportar la soledad y aceptarse a si misma. O Gaddis (Ato Essandoh), quien tiene que viajar a una realidad paralela para darse cuenta que el mundo no es perfecto.

Pero, además, lo que nos presenta Historias del Bucle es un mundo que, a pesar de su avanzada tecnología, es propenso a la equivocación y al malfuncionamiento: los retretes se descomponen, al igual que las cajas de fusibles, y el paisaje está colmado con toda suerte de máquinas oxidadas.

Así mismo, no hay ninguna fórmula científica o artilugio mecánico que ayude a los personajes a eludir su propia fragilidad, pues aun cuando hay reglas de la física que pueden doblarse, hay muchas otras que parecen ser irrompibles: el tiempo es irreversible y la muerte es inevitable.

Es mediante este contraste que surge entre la decadencia y la sofisticación que la serie nos plantea dilemas filosóficos más profundos. Historias del Bucle nos muestra que aunque el ser humano logre desentrañar los grandes misterios del cosmos, en algunos casos, sigue siendo incapaz de comprender las cosas más básicas.

Historias del bucle cosas incomprensibles

Por otro lado, la forma en la que la serie está construida favorece el misterio y alienta la inquietud del espectador. En ese sentido, se trata de una digna heredera de aquellos seriales como El teatro de Ray Bradbury, Alfred Hitchcock presenta y, por supuesto, de las primeras versiones de Dimensión Desconocida y los Cuentos Asombrosos de Spielberg. El hueco que dejaron estas grandes series solo ha podido ser llenado por las primera temporadas de la exitosa Black Mirror.

De hecho, no es ninguna exageración afirmar que Historias del Bucle es todo lo que las nuevas versiones de Dimensión Desconocida —resucitada por Jordan Peele— y Cuentos Asombrosos no son.

Sin embargo, la comparación quizás no es del todo justa. En principio, Historias del Loop parece presentarse como una serie de antología —con episodios independientes que transcurren en un escenario común—, pero conforme va avanzando nos damos cuenta que todos los capítulos están relacionados en un bucle —loop, en inglés— y cada uno hace progresar la trama general. Al final, todos los cabos se atan y todas las preguntas —al menos a nivel argumental— son respondidas.

Otro aspecto interesante es que todas estas historias tienen como cortina de fondo el universo creado de Simon Stålenhag. De hecho, la serie está basada en las ilustraciones de sus tres libros: Historias del bucle —publicado en español por Roca editorial—, Thing From the Flood y The Electric State, así como en el juego de rol Tales from the loop.

La obra de Simon Stalenhag

Historias del bucle transcurre en una realidad alterna. En este mundo paralelo, en 1954, el gobierno sueco ordena la construcción del acelerador de partículas más largo del mundo. Ubicado en la isla de Munsö, este dispositivo tecnológico es bautizado como El Bucle y su funcionamiento se basa en el Gravitron, una suerte de elemento que permite toda clase de hallazgos científicos e impulsa el desarrollo tecnológico del país

Pero el Gravitron es inestable y, por lo tanto, muy difícil de controlar, lo que termina ocasionando que las instalaciones sean clausuradas. Pronto, el paisaje se llena de máquinas y tecnología que ha sido descartada y abandonada.

Además, el elemento continúa influyendo en la zona por muchos años más, provocando todo tipo de fenómenos que retan la comprensión humana.

Las ilustraciones de Stålenhag nos cuentan las historias de los habitantes de la zona durante la década de los ochenta y principio de los noventa, años después de que El Bucle ha sido clausurado. Son imágenes de suburbios suecos, poblados por máquinas fascinantes y con paisajes futuristas.

La obra de Simon Stalenhag imagen 2

El trabajo de Stålenhag, además de asombroso, provoca en el espectador una «nostalgia alternativa», puesto que evocan paisajes que nos resultan familiares, pero al combinarse con aspectos futuristas, nos remiten a una época que jamás existió. Los 80 que nunca fueron.

Historias del Loop es un gran esfuerzo por llevar a la pantalla este mundo. Detrás del concepto se encuentra el escritor Nathaniel Halpern y cuenta en la producción con grandes nombres como Jodie Foster, Mark Romanek y Andrew Stanton.

Mediante la interacción entre las máquinas que se encuentran en el poblado y sus habitantes, la serie logra generar ciertas inquietudes con respecto al papel de la tecnología en nuestra vida diaria. Estas van desde asuntos triviales hasta dilemas filosóficos mucho más significativos.

Los científicos que trabajan en El Loop, desentrañan un sinnúmero de misterios de la ciencia, sin embargo, generan otros. Así mismo, cada avance tecnológico parece traer consigo dificultades, revelando una faceta oscura del universo, inquietante y aterradora. No hay nada nuevo bajo el sol, pero ¿qué hay bajo la tierra?

Historias del Bucle nos habla de la relación que el hombre tiene con las máquinas y de los límites de la ciencia, y al mismo tiempo nos invita a reconocer el papel tan importante que juega el misterio en la existencia humana.

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